martes, 7 de octubre de 2014

La llegada de mi pequeño II.

Los días más felices de mi vida los pase en un hospital. La verdad es que dicho así, no suena muy bonito, pero es la verdad. 
Mi hijo había nacido sano y sin ninguna complicación, mi novio estaba pendiente de nosotros en todo momento y a pesar de que tenía muchísima anemia porque perdí mucha sangre en el parto, ¡yo me sentía más viva que nunca! Era muy feliz.
A los dos días nos marchamos para casa. Mi novio y yo, vivíamos cada uno en casa de nuestros padres, así que, el peque y yo, nos instalamos en mi casa y la gente nos fue a visitar allí. Recibimos muchas visitas, aunque yo sinceramente no tenía ganas de ver a la gente, me encontraba mal por la anemia y por los puntos que me pusieron en el parto y solo quería estar con mi pequeñín, aunque he de decir que se portaron muy bien con nosotros ya que nos trajeron muchísimos regalos, tantos, que durante los primeros meses no me hizo falta comprarle prácticamente nada. Tampoco gastamos mucho ya que la cuna, la bañera y unas cuantas cosas mas nos la prestaron.
Los días fueron pasando y yo me sentía como en un sueño del que no quería despertar, todo era perfecto. Cuando mi hijo cumplió varios meses de vida, comenzamos a irnos los fines de semana para casa de mi novio y allí nos quedábamos todo el finde. Ahí comenzaron los problemas. Mis suegros nos acomodaron una habitación para los tres pero prácticamente hacia yo todo y para colmo recibía las críticas de todo el mundo, de como tenía que criar a mi hijo, de que tenía que darle el pecho (cuando a penas tenía leche y mi hijo se quedaba con hambre), además, era una niña y yo sola no podía con todo.. me venia muy grande el ser madre, y es normal teniendo en cuenta que solo tenía 15 años. De hecho ahora miro a las crías de 15 años y me pregunto como yo pude tener un hijo a esa edad. Que conste que no me arrepiento de nada, pero fue muy difícil y sin la ayuda de mis padres no habría podido hacerlo. Cuando iba para casa de mis suegros hacia yo todo y a veces me ayudaban ellos, pero sin duda, a mi novio le venia grande lo de ser padre. De aquella tenía 19  años, pero he de decir que ahora, que tiene 21, le sigue viniendo grande. Esta claro que las chicas solemos madurar antes que los chicos y sobretodo cuando nos toca madurar de golpe por las circunstancias como en mi caso. No me considero la mas madura del mundo ni mucho menos, no me mal interpretéis, pero he tenido que vivir cosas a temprana edad que te hacen aprender de la vida.
Bueno, el caso es que me empece a sentir un poco sola. Si, mi novio seguía conmigo y como pareja estábamos como siempre, pero como padres.. Salí adelante gracias a mi familia que me ayudo en todo momento. Gracias a ellos, ese año conseguí sacar cuarto de la ESO estando embarazada y teniendo a mi bebé, mi madre me ayudaba muchísimo en todo. Sin duda, no hubiera podido salir adelante sin la ayuda de mis padres, era una niña cuidando de otro niño.
A medida que pasaba el tiempo, la relación con mi novio se iba enfriando.. El estaba conmigo ya por nuestro hijo, discutíamos a diario y yo me pasaba los días llorando.. Desde luego los días malos superaban con creces a los días buenos. Llego el verano y todo iba a peor hasta que en agosto, me dejo por otra. Fueron los peores dias de mi vida. El no era el padre que yo había imaginado pero en cierto modo le entendía, el no se sentía padre pero a mi me daba igual, yo le quería, le quería muchísimo y sabia que el también nos quería a nosotros.. Llevaba con el desde los 13 años y ahora que tenía 16, no podía creerme que ya no estábamos juntos. Me sentía sola y sentía que nunca mas iba a encontrar a un hombre que me quisiera, pues tenía un hijo y mi cuerpo estaba muy desmejorado desde mi embarazo.
Supongo que todas las esperanzas e ilusiones que tenía sobre nuestra relación, se rompieron en pedazos.. Me dolía muchísimo pensar que ahora ya no estaba conmigo, si no que estaba con otra. Bueno, mejor dicho con otras.. por que no se conformó solo con una..
A veces el amor nos ciega totalmente hasta el punto en el que no vemos la realidad y en cierto modo sigo ciega de amor porque le sigo queriendo con locura y se que el también me quiere a mi, no se cansa de decírmelo, pero su forma de querer.. hace daño. 
Esta fue nuestra primera ruptura después de dos años y medio juntos, si queréis saber lo que paso.. Votar en la encuesta antes de salir del blog! Muchas gracias a todos los que me leéis, os lo agradezco mucho y espero que os haya gustado la entrada! Un beso enorme a tooooooodos.